TATUAJE PERFILADO

En esta vida hay cosas que te quedan grabadas a fuego, tu primer amor, tu primer beso, tu boda, tu primer plantón, tu primer coche, la muerte de tus abuelos, y  a mí en esa lista interminable me gusta poner  mi primer parto (no pierdo la esperanza de tener un segundo). Y digo para mí, porque me acuerdo como todo el mundo me repetía “Ay mujer, ahora lo ves así, pero en unos años se te ha olvidado todo”. Pues no señores, como bien dijo mi ginecóloga en mi última revisión de bajos, parquet y bóvedas superiores “generalmente la gente se olvida, pero es cierto que tú lo tienes muy grabado y lo recuerdas a la perfección”, sí querida lo tengo tatuada a fuego. Pero  ni corta ni perezosa pensé :nena tienes un blog, donde haces miles de terapias explicando los pormenores de tu vida, pues si pretendes intentar volver a ser madre, lo primero es cerrar un capítulo, así que todo el humor peinetero que puedas escupe por ese teclado todo lo que tu cerebro recuerda. Y aquí estoy dispuesta a ello, además así cumplo el deseo de una seguidora, que me lo ha comentado más de una vez por mail.

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