Tiempo de Cosecha

Mi amama solía decir aquello de “manos que no dan que esperaran “y “uno recoge lo que siembra”, todo esto con su buen acento vasco, era una mujer de campo y se le notaba y a pesar de no ser muy parlanchina, porque según ella para eso ya estaba yo y mi vena gitana, solía ser parca en palabras pero cargadas de mensajes. Nunca me dijo nada, a pesar de verme muchas tardes cerca de su delantal mientras pelaba las vainas o jugando a la brisca y los seises un sábado por la tarde, cuando sabía que mis “amigos” estaban en la plaza. Ella lo tenía claro, yo era muy diferente y ese pueblo no estaba hecho para una farandulera como yo, o no por lo menos en aquellos tiempos. Se fue como se vino, sin hacer mucho ruido y tras la estela de su hijo mayor, pero con el convencimiento de que había encontrado mi lugar y que bien poco me importaba lo que dijera el resto….y como buena amama con la tranquilidad de que al menos yo no me quedaría chica vieja. (Allí donde estés te digo que la cosa mejoró, que tienes dos bisnietos y una tercera de camino, que estamos los tres emparejados, pero….no hemos pasado por vicaría, ya nos conoces). Sigue leyendo