Un PARTO estreñido

Si os soy sincera no tengo claro si iba a contar el parto o abertura de mi Huevo Kínder, pero después de tanto quejarme y tanto pedir parece ser que era lo lógico o eso me ha dejado caer una amiga mía. Así que este post semi-forzado se lo dedico a una de mi cuadrilla que está en pleno postparto de primeriza y la cual suele tener el detalle de leerme a menudo, y qué quieren que le diga a una eso le emociona.

Ya os digo desde ahora que no tuve una horita corta ni un parto “pedo”, aquello fue más largo que un día sin pan y más que pedo fue un estreñimiento de 16 horas en toda regla. Pa que parir prontito pudiendo pasarte día y medio allí dentro y conocerte tres turnos de médico pa qué…esa soy yo, ya que voy aprovecho y me tomo mi tiempo, oye que visto así no voy a parir nunca más y que no se diga que no le dedique tiempo y observación a la última vez que estuve en un matadero, perdón quería decir paritorio. Sigue leyendo

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MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA

He estado un mes largo, ausente de mi vida como madre bloguera, un mes duro donde los hayas por varios asuntos personales. Pero si hay uno que me ha sido francamente difícil de lidiar, ese ha sido el relativo al monillo y su estado. Sí señores estado, estado que no se definir como rabietas,  enfados, rechazos, chantaje y pocas ganas de colaboración materno-filial.

Sí señores, he estado a puntido de ir al registro y decir eso de “Les devuelvo el título de madre”,  dimito, no puedo, me supera (ah  claro! que se creen, que no se tienen esas sensaciones, pues yo sí) y a punto he estado de sacar del baúl de los recuerdos los pantalones vaqueros de la juventud, entregarme a la vida loca de fines de semana interminables de vida social y disfrute. Pero entonces pasaba por su habitación, miraba a la fiera en su momento de sueño y   apaciguamiento, y volvía a mi cuerpo ese azúcar glaseado maternal, que vende a kilos mi amiga la rubia.

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