EL FROTAR SE VA A ACABAR…

Este es de los más light que recibo….

Yo era de esas ilusas, que estaba convencida  que cuando fuera madre sería capaz de quitar las manchas definitivamente, (si como ese refrán de cuando seas madre comerás dos huevos). Entonces nació el monillo y comencé con las manchas del “purelan”, seguí con la de los reflujos de la leche artificial y por si la cosa no era poco llegaron las papillas de frutas!!! Y yo seguía sin poder echar ese grito de guerra que pega la del anuncio del Chissexpress!!!. Para poner la guinda final llegó la guarde, el gateo, el comer sólo, porque es muy independiente (la parte vasca del monillo…) y ná de ná. Pero que por intentos no sea, que “si frótale antes con jabón de lagarto, si este quitamanchas, pon el remojo antes con lejía….”  Y entonces en ese viaje mensual (o se intenta que sea mensual) viene tu madre o vas tu, pilla la ropa del terremoto y en un abrir y cerrar de ojos, ¡COÑO COMO LA PATENA! Hay baberos de los que no me acordaba del dibujo,  hasta que mi madre los lavó.

Prueba del delito uno…

Si a esto, le sumamos que el monillo llega de la guarde cual cochinillo de charca, si señores pruebas gráficas he sacado para que comprobéis con que retos me enfrento. Ya lo sé, yo me pregunto lo mismo ¿Cómo y por donde come???? , mi top fueron unos pantalone,s sólo mojados por atrás y con pegotes, no hago más que dar vueltas y no me imagino en la postura que comió, a este paso lo contratan en el cirque du soleil. Creo que en una semana con suerte sólo hay un día que vuelve a casa con la misma ropa que lleva a la mañana.

Conclusión he aprendido a ver la vida de colores, y principalmente en forma de círculos y en la ropa ;-), porque si a lo del crio le sumamos las manchas antológicas de mis manteles, la cosa va para rato.

Cuando veo este me acojono…

El día que  trae de vuelta la bata o babi, miedo me da, porque la pobre en dos años de vida que lleva tiene una mezcla tricolor que ni Agatha Ruiz de la Prada, a ver si la pilla por banda la abuela en una de estas y le hace un lavado de imagen. Porque vamos la profe debe pensar que somos militares con tantas medallas que lleva siempre el niño….

Ahora que va al cole de mayores, la cosa me da más miedo todavía, ya saben ese lema de “cada vez tienen que ser más autónomos…” y si a eso le suma su frase de “yo solito, ya soy mayor”, pues nada que no hay gayumbo que venga sin pincelada. Por no decir que estoy por mandarle con baberos más grandes que en la guarde, porque ahora sí que como “sólo”, de verdad.  Y por supuesto, al cole va con ropa de batalla, es decir que cuando vuelva no quiera llorar de la pena pensando en como dejaré esa camiseta tan mona que tanto me gusta. Ah! Y este año como el aitona ha regalado dos batas, cuando una ya esté en fase multicolor modernista, tengo otra para darle relevo y no estar buscando soluciones mágicas. Y a vosotros, ¿Qué tal se os da el asunto?