MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA

He estado un mes largo, ausente de mi vida como madre bloguera, un mes duro donde los hayas por varios asuntos personales. Pero si hay uno que me ha sido francamente difícil de lidiar, ese ha sido el relativo al monillo y su estado. Sí señores estado, estado que no se definir como rabietas,  enfados, rechazos, chantaje y pocas ganas de colaboración materno-filial.

Sí señores, he estado a puntido de ir al registro y decir eso de “Les devuelvo el título de madre”,  dimito, no puedo, me supera (ah  claro! que se creen, que no se tienen esas sensaciones, pues yo sí) y a punto he estado de sacar del baúl de los recuerdos los pantalones vaqueros de la juventud, entregarme a la vida loca de fines de semana interminables de vida social y disfrute. Pero entonces pasaba por su habitación, miraba a la fiera en su momento de sueño y   apaciguamiento, y volvía a mi cuerpo ese azúcar glaseado maternal, que vende a kilos mi amiga la rubia.

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Entre el lado oscuro, ritmo de fado y rabietas desmedidas

Estamos a viernes y siguiendo con la costumbre tenemos rincón bloguero con recomendación.  El de hoy lo tenía claro desde la semana pasada, cuando escribí ese post terapia que tan poco programado tenía y tan abrupto fue. Lo primero agradecer a todos los que pasasteis y comentasteis, fue gratificante sentir vuestro apoyo, pero lo mejor de todo fueron esos comentarios con vuestros consejos.  Al principio había pensado recopilarlos y hacer un resumen, pero la gripe entró en nuestra vida y se me nublaron las ideas, eso sí invito a todos  aquellos que estéis pasando por una situación parecida, que los leáis concienzudamente son un libro abierto sobre soluciones, consejos, puntos de vista, la tribu materno-paterna en plena acción.

Me hubiera gustado hoy poder hablar sobre muchos avances, cambios y mejoras en can peineta-pintxos, pero los cambios requieren su tiempo. No he tenido el viento a mí favor la gripe y algún otro virus maligno hizo que tuviéramos 5 días de  standby total, pero yo tenía claro que quería seguir con algunas de mis directrices. Esta siendo duro, no os diré lo contrario,  el monillo es cabezota de narices (tiene a quien parecerse) y duro de roer. Pero tiene un corazón que no le entra en su pequeñajo cuerpo, al mismo tiempo que un gran afán de superación y tengo la esperanza que con el tiempo nos entendamos en esta jungla peligrosa que se convierte la maternidad. Sigo convencida que tengo que ponerle límites, porque así me lo confirmó su profe el otro día y porque después de leer, pienso que maría-amenazas, es decir la menda, tiene que cumplirlas sino no sirve para nada ni sus berrinches ni mis malos ratos.  Mi estrategia final ha quedado en:

-Cada vez que tenga un reacción incorrecta (gritos, rechazo, malos modos) o no hago caso a alguna de las indicaciones, se lo diré una vez, si no reacciona la segunda vez le digo cual será la consecuencia y a la tercera vez empiezo a contar  “a la de una, a la de dos  y tres”. Si para el tres ha reaccionado nada, sino le comunico sin alterarme que hoy la consecuencia es X.  Bueno excepto en los casos de berrinches y tal, que hasta que se calma me quito de en medio y si hay gente implicada nos vamos del lugar y punto, por ejemplo el parque.

-Por otra parte para que sea consciente, y siguiendo un poco lo que ha empezado mi amiga guiri y otras madres a quien ya les había escuchado el tema. Me he creado mi propia tabla o medidor de comportamiento monil.  Os presento foto de mi cutre DYI de madre desesperada:

medidor rabietas

DIY cutre y peinetero pero espero que efectivo

Como veréis no tiene mucho secreto. He elegido la foto de su compañero de cuarto, al que siempre le contamos todo y nos sonríe, debajo del post-it en forma de corazón está el nombre del Monillo, y luego 7 casillas con lo que tenía en casa. Al final un tesoro recubierto de gomets azules. En una cajita he guardado siete estrellitas de marquetería, que por un lado tiene un gomet azul y por el otro un punto rojo.  Al final del día voy con él delante del tablero (lo he puesto en el frigo), le pregunto cómo cree que se ha portado ese día, hacemos un resumen de las cosas y le ayudo a recordar, ayer le expliqué que no sería azul porque la había liado parda con su padre, pero le hice ver que si hoy mejora la podremos girar a azul. Ayer no protestó y sabe que el objetivo es tener 7 estrellas con gomets azul para tener el tesoro que quiera. El ha elegido un helado.  La idea es que el elija su sorpresa o tesoro, pero no quiero que sean cosas materiales por norma, sino comidas, juego comunitario, un DVD…

Bueno esta es la idea, no sé cuánto durará, por lo pronto hemos empezado en negativo en rojo, pero no desisto, tengo claro que este crucero es un largo viaje que me toca compartir con el monillo, mi siguiente meta es conseguir que el gorila se una a nuestro barco y acepte viajar con nuestras estrellas.

La semana pasada la sección especial de mamas & de papas de El País, con la bloguera Cecilia Jan , publicó un artículo de lo más acertado, tanto que no me queda otro remedio que nombrarlo la recomendación única y exclusiva de este viernes, me vino de perlas, habla de todas estos momentos y de las posibles opciones para superarlas.

el pais

 A VECES CAIGO EN EL LADO OSCURO

Quiero dar las gracias a Jaio, por recomendármelo, por pensar en mí, por estar ahí siempre y por conseguir que esa niña guapa que tiene por hija me llame casi por mi nombre, me haga 500 pedorretas y consiga que el monillo y yo le demos lecciones avanzadas de euskera con nuestras particulares actuaciones musicales.

NOCHE DE RONDA

Rondaba una noche de navidad cercana al fin del año y este es el relato de una noche muy peinetera vivida por una pintxos en estado semi-enferma, donde el protagonista es el dúo sacapuntas, es decir el monillo y el aitona, nosotros, (el gorila y la menda) meros espectadores que pringamos como el que más.

Era una noche de luna llena, lo sé porque tenía cena con mi grupo-terapia de Madritxikito, dado el estado de salud de la menda y de una de las churumbeles del grupo, descartamos la sociedad y nos fuimos a casita de horizonte, para velar por la salud de nuestra niña, la de Troya.

El gorila también aprovechó para irse a la sociedad con su cuadrilla de cena y el monillo??? Pues se quedó con su colega del alma, o sea el aitona.

La primera anécdota  la cena, por supuesto la menda se iba pero tenía que dejar al personal servido porque el monillo quería pizza y según el aitona “ese tipo de alimentación yo no la domino”. Dominar no la dominará pero indicaciones más que un guardia de tráfico:

Crees que es suficiente carne picada esa, para toda la pizza…

-También le vas a poner jamón york?? No será demasiado, eso sí queso rallado le echarás no??  Bueno ya que nunca como de eso por una vez…ahora que si al chaval no le va pues nada.

-El chaval ya puede comer especies lo digo por si le vas a poner orégano, aunque claro vete a saber tu madre desde cuando tiene ese bote ahí!

Para cuando había llegado esta última frase yo ya estaba hasta la mismísima peineta de mi pizzaiolo-guardiatráfico, reencarnado en el aitona, mira que es puñetero y picajoso, por supuesto la siguiente fue:

-Tampoco hace falta que te alteres chica, la experta en eso eres tú, pero de comida como supondrás pues un rato largo sé, hala iros pues  tranquilos ahora ya pongo yo el horno y eso… el chaval va estar estupendamente, bastante mejor que con vosotros.

La abuela, inteligentemente, nos había abandonado por su familia peinetera esa misma mañana y bien que hizo. Así que me dejo a cargo de los tres mozos. Llegué  y me acosté en la parte del caserío que mi madre me adjudico a partir de mi parto, es decir en segundo plano. Enchufé el vigila-bebes y de ahí a una horita empezó la fiesta!! Me desperté con el llamamiento del gorila a tono de “Ahí va nena ven ven ven, pufff”. Nuestro querido monillo cual aspersor estaba vomitando toda esa pizza y vete a saber que más en la cuna, bajo la atenta mirada de su padre que lo sostenía al vuelo. Lo llevo en volandas al baño, pero mi hijo que le gusta compartirlo todo, en cuanto pasamos por la habitación del aitona lo hizo al grito de: aitona he vomitat dana dana, he vomitat pizza, esnia, aitonaaaaaaaa (aitona toque de queda he expulsado hasta el DNI!!, traducción libre). Pues nada ya estábamos todos de pie y danzando. Con todo mi sueño y mi bronquitis me puse a limpiar vómitos a la verita del gorila, momento romántico donde los haya. Mientras el monillo se ponía al lado del aitona a explicarle todo todito. Visto el panorama del cuarto, dejé al nieto dormir con el abuelo, al gorila lo pasamos al salón, e intentamos dormir. Y digo intentamos, porque a la media hora escucho:

-A ver ¿ Hay alguien por ahí? el chaval la ha vuelto a liarla.

Me acerqué al dormitorio de mis padres, pero esta vez la cosa era más light, según el aitona:

-Yo creo que le quedaba un resto, porque me ha dicho que le hacia pupa la tripa, y ha sido ponerle mi mano caliente sobre el estomago y al minuto oye pumbala tó pa fuera… (Nada que ahora tiene poderes de curandero)

Por si la explicación del abuelo no fuera suficiente, el monillo con esa verborrea incontenida que tiene desde hace un tiempo y la manillo en alto, me lo reexplicaba al mismo tiempo que me reclamaba poder ver los payasos en la tele.  Yo seguí frotando la alfombra y lo sentaba en el sofá, con intención de explicarle que no eran horas, cuando para mi gran asombro a las 5 de la mañana en la tele-vasca emiten los payasos infantiles. Está claro que el programador es un padre coraje 😉

El monillo se acomoda junta a su padre en el sofá y reclama un bibe de leche, soy la única de la reunión nocturna dispuesta a negárselo, así que su aitona raudo y veloz le sube “genero porque pobre sea quedado vacío”. Me acomodo en el sofá y observo con incredulidad a mi padre como frota con esmero la parte escasa de la cama que se ha ensuciado y le da con el secador del pelo para secarlo.

Aita, ¿Por qué no cambias las sábanas directamente?

-Deja deja, ya si acaso mañana cuando tengas un hueco me avisas y entre los dos es un momento… (Ojiplática me quedo)

Después de dejar un tiempo prudencial  al monillo monillo en posición vertival, decidimos que a la cama con el aitona. Momento en el que monillo se planta con su arsenal de dormir, es decir (Pepapig y George en versión arigurimi,  su doudou Lepoluze y dos cochecitos).

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-Toda esta parafernalia necesita el chaval el par dormir??? ( aitona incrédulo)

Qué dises aitona, tú que dises pitilintxo, es que es que es que ba bai hombre… (No tengo huevos de traducirlo, pero algo así como, abuelo es lo que hay lo tomas o lo dejas)

Mi padre estratégicamente había colado toallas de mano debajo de las dos almohadas cubriendo la cabecera de la cama, observa mi mirada estupefacta.

-Así mejor si la vuelve a liar, quitamos toallas y listo…

Me fui a dormir pensando, como se complicaba este hombre por nocambiar las sábanas, pero señores al día siguiente tuve la respuesta al enigma. Mi padre se paso el día persiguiéndome.

-Chata sin prisa, cuando tengas un hueco me dices y cambiamos si acaso las sábanas y la funda del nórdico…

Pues nada le dije que venga y subimos para los aposentos abueriles. Primera prueba a superar, según mi padre sólo había dos bajeras válidas para la nueva cama y mi madre sabía cuáles eran, así que teniendo en cuenta que mi madre oye el móvil a la décima llamada, me marque un pito-pito-gorgorito y atiné. Pero entonces llegó la solución a mi enigma. Mi padre me dice que me posicione en el otro lado de la cama, que me tiene que explicar la técnica para quitar la funda del nórdico. Técnica??? Este que se cree que en mi casa las camas las hace el gorila o qué?? Pero claro entonces y sólo entonces me acordé de ciertas obsesiones de mi madre, de querer  personalizar y hacer “fácil” lo que ella considera que es difícil. Mi santa madre ha creado un sistema innovador para que los rellenos de los nórdicos no se muevan en el interior y pone una cuerda ojal al nórdico y unos hilos para enlazar en el nórdico.

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A parte de esto, considera que las aberturas que vienen  de serie son pequeñas y también las agrandas y luego les hace el cierre con otra tanda de lazos que hay que hacer. Por lo tanto el mero hecho de cambiar un nórdico por muy habilidosa que seas te toma la friolera de 15 min con sus consiguientes, “mecagoentó” por cada nudo que te toca deshacer y luego lacito que hacer….

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Ahora entiendo como el pobre aitona fundía los plomos del secador en la sábana mojada, sólo nos faltaba anoche  habernos lidiado con las soluciones peineteras de mi santa madre. Pongo fotos para ver si entendéis el sistema, porque me da la impresión que no termino de explicarme jajaja

El título va en honor a mi padre, que al día siguiente en cuanto vio a su nieto danzar por la sala como si nada le dijo aquello de:

-Zer atzo  gabien zer pasau zan? (anoche que anduvimos…), Noche de Ronda?

Que dises aitona, ba atzo indot vomitat no noche de ronda. ( monillo dixit)

PD: este post se tendría que haber publicado hace mucho,meses, pero lo hago justo ahora porque el monillo cuenta con los dedos de las mano cuantos días le faltan para volver a ver sus queridos abuelos, y yo otro tanto porque sueño con mi Madritxikito y cena-terapia 🙂