El precio de la moneda

Les voy a ser sincera las hormonas no ayudan mucho a gente como yo que se plantea y replantea su vida en cada momento crucial en el que va a sufrir una metamorfosis. Tengo claro que los torbellinos mentales que estoy padeciendo estos días, en la soledad de mi cama son una suma de hormonas, más una vida metida en cajas por causa de una reforma y todo esto aliñado con latigazos en la memoria y el alma que me produce cada viaje a tierra patría. Sigue leyendo

El síndrome del pajarraco

Dícese de ese síndrome que tiene como origen el “síndrome del nido” muy habitual en embarazadas pero que en algunos casos concretos se agudiza de tal punto que termina convirtiéndose en efecto pajarraco. Vamos que para que limpiar tu casa y adecentar un pequeño espacio para un ser que solo va a medir 50 centímetros, pudiendo reformar toda la casa y complicarte la vida eh ¿Para qué? Pues eso para hacer el pajarraco terminar como una regadera y con el nido de sombrero mientras soplas una turuta al estilo loquero. Sigue leyendo

Tiempo de Cosecha

Mi amama solía decir aquello de “manos que no dan que esperaran “y “uno recoge lo que siembra”, todo esto con su buen acento vasco, era una mujer de campo y se le notaba y a pesar de no ser muy parlanchina, porque según ella para eso ya estaba yo y mi vena gitana, solía ser parca en palabras pero cargadas de mensajes. Nunca me dijo nada, a pesar de verme muchas tardes cerca de su delantal mientras pelaba las vainas o jugando a la brisca y los seises un sábado por la tarde, cuando sabía que mis “amigos” estaban en la plaza. Ella lo tenía claro, yo era muy diferente y ese pueblo no estaba hecho para una farandulera como yo, o no por lo menos en aquellos tiempos. Se fue como se vino, sin hacer mucho ruido y tras la estela de su hijo mayor, pero con el convencimiento de que había encontrado mi lugar y que bien poco me importaba lo que dijera el resto….y como buena amama con la tranquilidad de que al menos yo no me quedaría chica vieja. (Allí donde estés te digo que la cosa mejoró, que tienes dos bisnietos y una tercera de camino, que estamos los tres emparejados, pero….no hemos pasado por vicaría, ya nos conoces). Sigue leyendo