Tiempo de Cosecha

Mi amama solía decir aquello de “manos que no dan que esperaran “y “uno recoge lo que siembra”, todo esto con su buen acento vasco, era una mujer de campo y se le notaba y a pesar de no ser muy parlanchina, porque según ella para eso ya estaba yo y mi vena gitana, solía ser parca en palabras pero cargadas de mensajes. Nunca me dijo nada, a pesar de verme muchas tardes cerca de su delantal mientras pelaba las vainas o jugando a la brisca y los seises un sábado por la tarde, cuando sabía que mis “amigos” estaban en la plaza. Ella lo tenía claro, yo era muy diferente y ese pueblo no estaba hecho para una farandulera como yo, o no por lo menos en aquellos tiempos. Se fue como se vino, sin hacer mucho ruido y tras la estela de su hijo mayor, pero con el convencimiento de que había encontrado mi lugar y que bien poco me importaba lo que dijera el resto….y como buena amama con la tranquilidad de que al menos yo no me quedaría chica vieja. (Allí donde estés te digo que la cosa mejoró, que tienes dos bisnietos y una tercera de camino, que estamos los tres emparejados, pero….no hemos pasado por vicaría, ya nos conoces). Sigue leyendo

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Cosas que también me importan

Les he confesado alguna vez que soy una consumidora empedernida de televisión, que no soy nada selectiva y que trago mucho de eso que llaman “telebasura”, pero sobre todo les he dicho que también tengo la sana costumbre de ver programas sobre la situación actual del país, debates políticos y entrevistas a personajes del país…pues eso como en todo lo demás de mi vida en esto también soy un poco excéntrica y bipolar en gustos. Y tengo la insana costumbre de irme los domingos a la cama bien calentita de moral, después de ver los únicos programas decentes de este país (según mi criterio eh).
Antes de que os emocionéis hoy vengo a hablar de política y no de tele, así que si pasas de ellos (como desgraciadamente mucha gente) o consideras que no es apto para un blog “maternal”, este es el punto donde te recomiendo abandonar la lectura, porque por alguna razón hace tiempo que decidí que en esta santa casa, la mía, se habla de todo lo que pueda, ojo aunque a veces no se sepa lo suficiente, es lo que tiene ser una atrevida incontenida.

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Lo confieso…MIEDO

Tengo MIEDO a volver a ser madre y hoy ante la pantalla de mi ordenador en la soledad y el silencio de esta habitación aislada de mi casa vengo dispuesta a confesar todo aquello que me aterra, me da pereza o simplemente no me veo capaz de afrontar. Siempre he pensado que en el fondo he sido una caguica camuflada por la necesidad de la supervivencia. Sí por alguna razón que desconozco siempre me he lanzado sin paracaídas a todo aquello que conlleve sentimientos y vivencias personales y claro luego me paso los años curando mi maltrecho corazón. Pero la maternidad, coño la maternidad no es un novio que se pueda usar y tirar cono un klennex, ni un amor pasajero de verano, la maternidad es ese amor esclavo que te condena a volverte loca y perder la cabeza, a querer más que nunca, a probar tu resistencia y sobre todo a romperte cualquier esquema que tengas de la vida. Y entonces va la pirada, o sea yo y como no tengo suficiente con uno voy y repito.

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