Tener princesas, a veces sale caro

Fui madre hace 4 años porque lo quise, lo pedí, lo busque con ahínco y pasión un mes de Marzo. Lo viví como una diosa, una venus flipada con un balón de futbol perfecto en su vientre. Comí, baile, nadé, disfrute y sufrí un parto de narices, después de eso me convertí en lo que el diccionario denomina como MADRE, especifico, madre a secas, sin más (ya algunas entendéis). Me supongo que estos serían argumentos suficientes para plantearme volver a pasar por el maravilloso trance. Pues no se crean, debo de tener un subconsciente de lo más sensato porque cuatro años ha tardado en dar luz verde y así en confianza les diré que la luz era ámbar, esa de sí pero no pero con cuidado…Pero siempre hay un espermatozoide listo que se cuela y se salta el semáforo.

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LA BARRIGA

Podría hacerle una oda al concepto barriga, pero no lo haré, porque personalmente encuentro que es una parte de mi cuerpo que se ha pasado la vida queriendo tener demasiado protagonismo, que ha sido egoísta hasta el punto de no tener la delicadeza de en algún momento de su larga vida dejar hueco a sus primos los abdominales, eso no se hace. Por querer sobresalir ha llegado a sobresalir más que su hermana la pechuga, y lo que no puede ser es que te tomes un papel que no te corresponde, el escote se lleva arriba y no encima del toto, hombre ya!!!

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